El expresidente ecuatoriano, Rafael Correa, advirtió de que la democracia en su país se sustituyó por el absolutismo bajo el mandato de su sucesor, Lenín Moreno.

“Se acabó la democracia, se acabó el estado de derecho, se acabó la división de funciones, se acabó todo lo que entendemos del republicanismo por un sistema presidencialista. Ya tenemos un absolutismo”, cuestionó el domingo el exmandatario del país andino.

Para justificar su palabra, Correa recordó que existe “demasiada presión sobre los jueces” en el caso del vicepresidente Jorge Glas, la cual impide que se llevara a cabo“un proceso imparcial” al respecto.

En su discurso ofrecido ante los seguidores del partido oficialista Alianza País (AP), el exdignatario reiteró una vez más que “no hay ninguna prueba contra Glas” y que “el vicepresidente se encuentra preso” cuando a los verdaderos responsables, los de la empresa Odebrecht, se les ha sobreseído.

De igual modo, reaccionó a la intención de Moreno para eliminar la reelección presidencial indefinida, sin esperar el dictamen de la Corte Constitucional, lo que podría impedir el regreso de Correa al poder, mientras aseveró que no pretende ser candidato en las elecciones presidenciales de 2021.

 

Se acabó la democracia, se acabó el estado de derecho, se acabó la división de funciones, se acabó todo lo que entendemos del republicanismo por un sistema presidencialista. Ya tenemos un absolutismo”, cuestionó el expresidente ecuatoriano, Rafael Correa.

Por lo tanto, llamó a ordenar una comisión de ética para “abrir el expediente contra Lenín Moreno”, por sus incumplimientos del plan de Gobierno y pactos con los ciudadanos.

Al final, declaró que si llega a perder el mando del partido, su facción deberá ejecutar un plan B: “Ese plan B sería integrarnos a otro movimiento y transformarlo en un partido, en el movimiento de la revolución ciudadana”.

Correa, que reside en Bélgica desde julio, llegó hace una semana a Ecuador a raíz de una crisis en el movimiento AP. Las tensiones se agravaron tras la detención de Jorge Glas, aliado de Correa y vicepresidente del país, que ha sido acusado de corrupción.

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N135 Caracas, 15 de diciembre de 2017.- La cesta venezolana de crudo y derivados cerró el viernes con un alza marginal, promediando 56,12 dólares por barril (dpb), empujada por el cierre de operaciones del oleoducto del Mar del Norte, que transporta el crudo de referencia global, Brent. Entre el 11 y el 15 de diciembre, el crudo local subió 0,3 dólares, según reportes del ministerio del Poder Popular para Petróleo venezolano. En lo que va del año, el precio promedio del crudo local se ubica en 46,24 dpb, por encima de los 35,15 dpb del 2016. /CP