El sábado 13 de abril de 2002, los habitantes de los sectores populares comenzaron a bajar a las calles de Caracas. En los alrededores de Alcabala 3 de Fuerte Tiuna, El Valle, la avenida Urdaneta, Petare y Catia el pueblo gritaba: “¡Fuera Carmona!”, “¡Liberen a Chávez!, ¡No ha renunciado, lo tienen secuestrado!”.

El autodenominado y autojuramentado “gobierno de transición”, en el Palacio de Miraflores, se tambaleó. Su último recurso fueron las corporaciones mediáticas que mantuvieron en silencio las movilizaciones populares.

Sustituyeron información con programas de ficción y comiquitas (dibujos animados). Dejaron su rol periodístico a un lado, actividad que asumieron paulatinamente por ese día, los medios de difusión internacionales.

Al mediodía, los militares junto a la ciudadanía ejecutaron lo que posteriormente se conoció como la operación de rescate de la sede de gobierno.

Con ayuda de la Guardia de Honor de Miraflores, los ministros del gobierno constitucional del presidente Hugo Chávez fueron llegando uno a uno para recomponer la institucionalidad, violentada por la acción golpista.

Miraflores comienza a ser abandonado por los representantes de la dictadura.

El mensaje del presidente Chávez que ratifica que no ha renunciado al cargo comienza a masificarse.

Mientras tanto, el líder de la Revolución Bolivariana continúa secuestrado en la Isla La Orchila.

La señal del canal del Estado, Venezolana de Televisión (VTV), vuelve a salir al aire en una labor conjunta emprendida por líderes sociales, periodistas y medios comunitarios.

La recuperación de las transmisiones de VTV permitieron difundir la juramentación de Diosdado Cabello, entonces vicepresidente Ejecutivo, como presidente temporal hasta la llegada de Chávez