1533595841332185473g

María Alejandra Díaz Constituyente ANC

Los coroneles chinos Qiao Liang y Wang Xiangsui, vislumbraron un mundo en el que las amenazas sobrepasarían el ámbito estrictamente militar, donde, para enfrentar a los EEUU y su paradigma de la “revolución de los asuntos militares y económicos”, debían emplearse métodos audaces e innovadores.

Esta modalidad de guerra, se desarrollaría a través de diversas estrategias en lo militar: nuclear, convencional, bioquímica, ecológica, espacial, electrónica, terrorista, y de guerrillas; lo metamilitar: diplomacia, psicológica, tecnológia, redes información, inteligencia, contrabando, drogas y simulación (disuasión); y extramilitar: recursos, ayuda económica, sanciones, medios de información, financiera, comercial, legal, cultural, ambiental e ideológica; y puestas en práctica en forma de ataques integrados, complejos, explotando las áreas más vulnerables de los países hostiles a sus intereses.

Estas estrategias están siendo aplicadas a Venezuela. El “imperio financiero”, mediante acciones no bélicas pero sí militares, desató una guerra financiera y monetaria con herramientas coaligadas a la “colonización financiera” y monetaria mundial. Para contrarrestar el ataque irrestricto de las élites petroleras y fiduciarias, el gobierno de la República ha diseñado una táctica de “defensa bélica no militar” a través del reconocimiento del valor económico monetario de los volúmenes de petróleo en el subsuelo, garantizando una mayor y plena soberanía petrolera e independencia del dólar, moneda falsa del sistema financiero hostil militarizado.

El traslado de un bloque de 29.000 mm de barriles de petróleo certificados y su posterior monetización por el BCV, crea una reserva de respaldo para nuestro Bolívar, equiparable a la refundación de Chávez de la OPEP y el rescate de PDVSA de las fauces de la corporación energética global (meritocracia), nos permitirá la “justicia energética” en la distribución igualitaria y equitativa de la riqueza y disposición del flujo monetario.

Es la aplicación de la Doctrina Bolívar prevista en la Ley de Minas de 1829, muro de contención de la globalización liquidadora, a través del uso del ingreso petrolero producto del derecho soberano de la Republica de disponer “la renta del suelo” para garantizar la estabilidad monetaria, financiera, mediante un Fondo de Desarrollo Petrolero Soberano, dirigido al apalancamiento aguas abajo de la industrialización del país y la garantía de la existencia del Estado Nación, dueño del recurso y que está en la obligación constitucional de distribuirlo justa y equitativamente para abonar la suprema felicidad y bienestar social.

La ecuación será perfecta cuando desde la ANC se actualicen la CRBV, Ley Orgánica de Hidrocarburos, BCV y ISLR, se promulgue una Ley que reserve al Estado la industria y comercio de minerales metálicos y no metálicos, así como

las que modifiquen la matriz de contabilidad, evitando a toda costa manipulaciones contables y las discrecionalidades, se castigue severamente cualquier desviación, depure de corruptelas y mafias el Sistema de Justicia y aplique sin demora la tecnología (blockchain) para controlar eficiente y efectivamente los volúmenes monetizados de recursos petroleros, de tal forma que todos los venezolanos en un gran tablero público conozcamos día tras día, en qué se invierten estos ingresos.

Frente al dólar tóxico e ilegal representado en billetes de papel sin respaldo alguno -economía irreal – oponemos nuestros recursos naturales -economía de lo real-, para por fin colocar la energía, el uso de tecnologías avanzadas y las tierras productivas en la senda de la construcción de un país potencia.

Esa medida audaz e innovadora, junto a la medida que pondrá orden al desangre del combustible que alimenta la droga, contrabando de extracción y la guerra a la moneda que se nos hace desde Colombia, son las causas medulares del desespero imperial… se quedan sin combustible de guerra.

Por ello nuestra unidad monolítica alrededor del Presidente y el proyecto revolucionario, es imprescindible. Si se meten con uno, se meten con todos.

MARIA ALEJANDRA DIAZ MARIN

Constituyente.