La economía del dólar es una estafa al estilo  Ponzi,  basada en la emisión de papeles y títulos financieros sin valor, es un mundo paralelo, una economía  irreal, un juego de monopolio que imprime papel toilette, de cierto tenor, con el insigne rostro  de George Washington en el anverso  y en él reverso un emblema que asegura que ese papel higiénico contiene  en si la confianza y respaldo del mismísimo Dios, cosa que parece poco creíble.

El yankee dolar es una divisa inauditable, es el mero estiércol del diablo, consiste en  un fraude piramidal a escala  planetaria que funciona como un esquema sistematizado  global, un billete falso que promueve y auspicia gobiernos  de facto con falsos  presidentes que se autoproclaman sin soporte legal o constitucional alguno. Papel moneda desregularizado  y monigotes autodesignados  van de juntos de la mano por el despeñadero de las intervenciones militares.

A partir de 1971 el dólar es una moneda transgénica que perdió la naturaleza intrínseca de su valor de intercambio.  Es un papel de curso “legal” sin soporte, una mutación desnaturalizada por la manipulación de su concepto original, un instrumento de psico terror financiero, arma de guerra  generadora deudas de usura impagables para  desbaratar el tejido social e institucional de naciones enteras.

Ya se está derrumbando como valor referencial de intercambio,  como unidad de reserva internacional, sin peso  para producir prosperidad, ni siquiera sirve para acumular capital en forma de ahorro porque la misma reserva federal y los bancos centrales europeos a través de la flexibilización cuantitativa  han acabado con ese atractivo tan básico del capitalismo clásico.

El dólar es un arma mercenaria que usurpa territorios, es munición de  guerra usada por la oligarquía bancaria dentro del sistema de terrorismo financiero internacional. Si hay problemas de iliquidez,  insolvencia monetaria o el gargantúa de la sala Oval requiere engullir una nación, entonces  la guerra es inminente y necesaria; se imponen sanciones unilaterales, confiscan bienes, se embargan cuentas, se destruye el aparato productivo y finalmente se invade al país que más les plazca, preferiblemente petrolero.

Por eso cada dólar que  circula dentro del torrente de nuestra economía es un veneno que va disecando el valor intrínseco de nuestros símbolos ancestrales, pulveriza los bienes materiales e intangibles, destruye nuestra soberanía económica y disminuye casi a cero  nuestra   capacidad adquisitiva.

La metodología del dólar consiste en   primero  por pasar por  las armas todas la  normas de sana convivencia entre naciones , aniquilar  siglos  de acervo jurídico en materia de derecho internacional;  maquinar conspiraciones y golpes de estado,  satanizar mandatarios, fabricar e inventar eventuales enemigos mortales para satisfacer su afán expansionista y acrecentar el espacio vital para devorar  recursos naturales y materias primas.

Para tales fines  los Estados Unidos ha montado en Venezuela una jaula caza bobos en  la cual esta entrampada la oposición pirómana  y su auto designado títere de pacotilla que se arrastra suplicando a  sus amos imperiales que le invadan su propio país y perpetren de nuevo todos los horrores que han cometido en Vietnam, Siria, Libia, Irak y Afghanistan.

Para contrarrestar todos estos ataques imperiales, Hugo Chávez nos dejó un inmenso arsenal de ideas, fórmulas políticas, instrucciones para la preservación de la paz, máximas de guerra y doctrinas suficientes para escribir varios manuales prácticos de lucha diaria y enormemente útiles para superar esta y todas las crisis habidas y por haber.

El espíritu de Chávez está hilvanado dentro de la conciencia nacional. Su palabra,  ejemplos, acciones y acervo político cultural esta entrelazado en el pensamiento del pueblo.

El tejido social venezolano consta de un pueblo sólidamente mancomunado,  con un alto nivel de conciencia, un pueblo con una fuerza moral proactiva,  organizado para producir sus alimentos,   dedicado a  la mejor educación  de sus hijos, capacitado para producir lo que necesitamos, entrenado para defender sus fronteras y celoso en la preservación de  sus recursos naturales. Este es el núcleo de la revolución: un poderoso arsenal humano.

Somos el crisol de todas las razas del mundo, somos la síntesis de la humanidad, vamos a superar este infame estrangulamiento de nuestra economía o “periodo especial” que nos impone la administración de Donald  Trump y su lacayo Guaido.

Esta coyuntura es una guerra de nervios, es un maratón de largo aliento y  más allá de todo este difícil momento construiremos nuevos escenarios, saldremos fortalecidos y desarrollaremos un nuevo modelo de economía  basada en un métodos propios.

Mientras el macabro circo de Mister Trump con su matadero financiero, sus ojivas nucleares, sus bien equipados marines, sus perversas sanciones y bombas inteligentes son fuente de guerras, invasiones, miseria destrucción y muerte;  nosotros  el arsenal humano de la revolución de la productividad bolivariana es faro de luz,  fuente de vida y garantía  de prosperidad para  este y todos los pueblos del mundo.

Saber es poder, unidos somos invencibles

¡¡Chávez  somos todos, hasta la victoria siempre, viviremos y venceremos!!

ALEJANDRO CARRILLO G