Alfredo Jalife-Rahme Lo peor que le pudo haber ocurrido a Trump en su presente transmogrificación es parecerse cada día más a su adversario Obama. Ahora con su nuevo abordaje para Afganistán, Trump adopta la postura del complejo militar-industrial que lo tiene totalmente secuestrado, a grado tal que uno de sus portavoces y anterior opositor, el senador Lindsey Graham, exultó “estar orgulloso del presidente ()”. El pugnaz senador de Sudcarolina, Graham, amenazó a los reticentes miembros del Congreso, en caso de oponerse al reajuste militar de Trump, de cargar en su conciencia “el próximo 11/9 ()”. El anterior portavoz de Trump, el portal Breitbart –controlado por el defenestrado Steve Bannon, quien ha pasado a la oposición– critica al ex dueño de casinos/inmuebles y conductor de reality shows en dos rubros donde está traicionando a sus electores: 1. Su contradictoria política migratoria (); y 2. El incremento de la presencia militar de EU en Afganistán (). Tanta acrobacia giratoria en la política doméstica –que vive una guerra civil subrepticia que no se atreve a pronunciar su nombre–, así como en la política exterior de EU, denotan la decadencia de la otrora superpotencia unipolar. He Yafei, anterior vicecanciller chino, sentencia que acabó el siglo estadunidense y ha iniciado la “era postestadunidense ()”. El siglo estadunidense resultó un sueño guajiro de los pugnaces neoconservadores straussianos, incrustados en el Proyecto del Nuevo Siglo Estadunidense (PNAC, por sus siglas en inglés) encabezado por los belicosos israelí-estadunidenses William Kristol y Robert Kagan, cuyo objetivo hegemónico era promover el liderazgo global de EU. Los neoconservadores straussianos han regresado con fuerza con el emasculado Trump (), pero su quimera de hace 20 años se esfumó con la resurrección milagrosa de Rusia y el ascenso irresistible de China. De los 25 cofundadores del PNAC, 10 pertenecieron a la fallida administración de…
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