La situación económica venezolana es privilegiada a nivel mundial, debido a que posee la mayor reserva de petróleo en el mundo con 316 mil millones de barriles, que es un recurso que no se puede sustituir, y que tiene la tasa de retorno energético más grande de todos los combustibles y fuentes de energía que existen. Venezuela es un país con un escaso desarrollo industrial, en comparación con varios de nuestros países vecinos. Esto es debido al tradicional modelo económico rentista petrolero, que se estableció hace muchas décadas atrás, donde los ingresos estatales, provenían casi exclusivamente, de la venta del petróleo. Esto traía como resultado, que la mayoría de las necesidades internas eran cubiertas a través de la importación. El anterior modelo económico, heredado de viejas prácticas, es caldo de cultivo de prácticas viciadas como la especulación y acaparamiento, que conllevan: escasez, desabastecimiento, inflación galopante, dependencia económica exterior excesiva y pérdida de poder adquisitivo en la población. Actualmente en Venezuela, se están dando pasos importantes, en el largo pero apasionante camino de la obtención de materias primas, con el posterior procesamiento de las mismas y crecimiento del tejido industrial. Ejemplo de lo anterior es: el incremento progresivo año tras año de la producción alimentaria nacional, establecimiento y recuperación de fábricas procesadoras de alimentos, fábricas de automóviles, tractores, computadoras, teléfonos celulares, madera sintética, etc. en varios estados del país. Por ello, todo lo anterior contribuye en parte, más no alcanza a abastecer la creciente demanda interna, derivada del aumento del poder adquisitivo de la mayoría de la población venezolana, desde la llegada de un nuevo modelo de gobierno al país, que ha venido gestando una economía más incluyente. El hecho de que los ciudadanos venezolanos en su globalidad, dispongan hoy de mayores ingresos (a la conversión en euros o dólares)…
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